Lisboa luminosa


Desde su fundación por los Fenicios mas allá de los tiempos....su retórica, historia, mítica de su pasaje por ella del afamado Ulises que de regreso a su querida Itaca, hace escala en esta estratégica ciudad para otorgarle una fundación mitológica.


Los Romanos también la eligieron y defendieron fortificándola haciendo de ella una gran ciudad comercial.


También los Árabes quedaron impresionados, no solo por ser un punto estratégico, tanto terrestre como marítimo, de tierras fértiles y ricas, sino también de su belleza natural.


Ya en tiempos de su primer rey portugués, Dom Afonso Henriques, le construye un castillo en su colina, que dará cobijo a futuros reyes, reinas, príncipes y cortesanos.


Pero esto todo es un simple soplo de toda la historia, monumentalidad y personajes importantes que la habitaron.

Hay algo que a todos estos pueblos que pasaron por ella, y la defendieron, la embellecieron e incluso la reconstruyeron...


Todos ellos de diferentes culturas, credos, expresiones y artes.


A todos les une un factor comunitario, una línea trazada entre todos y que todos admiraron, un elemento natural que la ciudad tiene como una perla expuesta a los que la visitan y que no deja indiferente a nadie: SU DESLUMBRANTE LUZ, reflejada sobre su estuario de agua dulce y que es proyectada sobre sus calles, plazas, edificios y caminos, dándole una riqueza de matices, reflejos y colores como pocas ciudades europeas tienen; otorgándole un poder visual inigualable y que todos los pueblos admiraron y adoraron!





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